|
TERRORMOLINS 2006 IMPRESIONANTE, solo así se puede calificar la XXV edición del Festival de Cinema de Terror de Molins de Rei, verdadero "año cero" de lo que en ediciones anteriores pretendía llegar a ser este certamen. Lejos queda ya el parón de una década sufrido en los noventa, gracias a una organización que ha creído firmemente en este festival y que ha apostado por consolidarlo en términos de calidad y relevancia de la programación, siempre teniendo en cuenta sus orígenes y sus pretensiones cinéfilas sin olvidar, eso sí, el especial mimo con el que siempre ha tratado al público. Así pues el "Terrormolins", como se le conoce coloquialmente, ofrece una de las propuestas más refrescantes del panorama cinematográfico catalán, programando películas de rabiosa actualidad (estrenos y premieres incluídas) junto a obras clásicas de indudable valor artístico e importantísimas de redescubrir y reivindicar, además de ofrecer un conjunto de actividades paralelas muy interesantes entre las que se incluye un concurso de cortometrajes que cada vez va a más. A todo eso hay que añadir el gran esfuerzo por convertir sus espacios y actividades en experiencias interactivas para el público, siendo uno de sus rasgos más característicos las puestas en escena y performances con que deleitan al espectador año tras año, gracias a la Companyia CriaTeatre de Carcedeu, aprovechando los descansos entre películas para escenificar situaciones terroríficas llenas de humor macabro y ganas de asustar al más respetable. Por último, me gustaría acabar esta introducción del festival alabando la valentía que demuestra la organización en la mayoría de sus decisiones, entre las que se encuentra no cortarse un pelo a la hora de hacer redescubrir al público interesantísimas obras que sería difícil que emitiesen por televisión, ya sea por políticamente incorrectas y/o por desfasadas, además de la muy remarcable intención de dar cabida (y premios) en el citado concurso de cortometrajes a obras que hoy en día no sería admitidas en ningún otro certamen por no tener una factura visual digna de escuela de cine (en realidad solo habría que decir que es uno de los pocos concursos de cortos que realmente tienen vocación de festival, dos conceptos que desgraciadamente suelen malinterpretar como uno los organizadores de los primeros).
Así pues, en
las "12 Horas de Terror" se ha podido ver la premiere de la
notable y
esperadísima The Host,
de Bong Joon-ho, película que Notro
Films distribuirá en febrero y que solo se ha podido ver en Donosti,
Sitges y Molins de Rei. Esta proyección ha sido uno de los platos
fuertes de la noche y una demostración de poderío por parte del
festival, un verdadero as en la manga que han tenido que traer "en
volandas" desde Donosti, en donde se proyectó 9 horas antes al ser la
única copia disponible en el estado español. El otro estreno que falta por mencionar es Leyenda Mortal (El Fantasma de Mae-Nak), de Mark Duffield, que acabó siendo la obra más floja de toda la noche, en parte por una dirección que se nota novel en el peor sentido de la palabra, unas actuaciones más bien discretas y unos efectos especiales usados a destiempo y por momentos algo pretenciosos. Dentro de las habituales proyecciones de clásicos y obras a reivindicar se pudo ver El Vídeo de Benny, de Michael Haneke, seminal muestra del estilo del director forjada en su primera etapa, dentro de la llamada "Trilogía de la Glaciación", completada por 71 Fragmentos de una Cronología del Azar y El Séptimo Continente. Es sin duda cine de gran impacto y altos vuelos autorales, muy reflexivo e hiriente para el espectador. Un verdadero plato fuerte que convierte a Haneke en un director habitual de Terrormolins, después de éxito e impacto entre el público de proyecciones como la de Funny Games hace unos años. También fue
una reposición la película sorpresa de este año, la polémica y de culto
NekRomantik!, de Jorg Buttgereit,
una de las muestras más representativas de este poco prolífico director,
máximo exponente del ya difunto ultragore alemán. Tan excesiva como
fascinante, tan sugestiva como pornográfica, Nekromantik es una obra
difícilmente digerible por el público general pero llena de imágenes
para el recuerdo y una acertada banda sonora. Ahora que se estrenará
Grimm Love Story en nuestras pantallas es un buen momento para
desenterrar esta película, también alemana y no tan alejada en
sensibilidad e intenciones, aunque el envoltorio y público al que van
destinadas sean poco menos que antagónicos. Toda una sorpresa el que a
estas alturas haya podido ser vista en un festival y nueva muestra del
atrevimiento y pretensión cinéfila de la organización. La única pena
de estas "12 Horas de Terror" fue que no pudiera venir ningún director a
presentar su película, sobretodo teniendo en cuenta los nombres que se
habían estado barajando en los últimos meses. En fin, una pequeña pega
respecto a años anteriores, olvidable teniendo en cuenta el maravilloso
nivel de la muestra. El cuanto al concurso
de cortometrajes, como de costumbre, se disputó el viernes y pudimos
volver a disfrutar de sus mejores obras en la noche del sábado. En cuanto a las
habituales performances en directo, la verdad es que este año
estuvieron tan afortunadas como de costumbre, haciendo las delicias de los asistentes y demostrando que
la imaginación y las ganas de hacérnoslo pasar bien siguen estando en plena forma. En resumidas
cuentas, nos encontramos probablemente ante el festival de Cataluña con
más solera y tradición (con permiso del Sitges Film Festival). Un
absoluto placer que, con 25 ediciones a sus espaldas, aún sigue
traspirando su característico amor por el cine. No en vano, un servidor
lleva sin perderse este evento desde hace años... Imprescindible
seguirlo de cerca. Javi-Wan
Copyright © AVED - Associació de Video Edició Digital |