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RHAUTE TENSION
Esta película de Alexandre Aja, ganador del premio al mejor director en
Sitges´03 y cuarta en su filmografía, podría definirse como un homenaje/revival
del personaje del psychokiller americano de los ochenta, es decir,
una obra en la que prima ante todo la cantidad de muertes perpetradas y la imaginería con
la que se muestra la “charcutería”.
En este aspecto, el penúltimo film de Aja es soberbio, un absoluto placer
para todo el que haya degustado las incontables obras maestras que de esa
forma de mostrar el terror, en donde no hay necesidad de muchos diálogos
ni se gusta de ahorrar en cantidad de maquillaje y prótesis, se hicieron
durante esa época llena de frustración y desencanto, tradición iniciada
con la seminal La Matanza de Texas y continuada por Jasons, Myers y
demás primos hermanos.
Así pues, la excusa argumental del bodycounter que nos ocupa nos
sitúa en una granja aislada en medio de ninguna parte, hogar de veraneo
escogido por Alex (Maïwenn Le Besco) y su familia para pasar unos días de
relax y en el que acogen a una amiga de la primera, Marie (Cécile de
France, mejor actriz del Sitges´03 por este film) que tampoco puede
imaginarse los sucesos que
acontecerán poco después de su llegada.
Como decía, al poco tiempo sus vidas se verán irremediablemente alteradas
al ser asaltadas dentro de la propia casa por el asesino de turno, momento
que marcará el inicio de un eterno y angustioso intento de escapar a la
muerte que les quiere procurar tan repulsivo hombre del saco y que será la
esencia de todo el desarrollo del film.
Al final del recorrido, y para que no le achaquen que lo suyo es una
simple copia del cliché, el director opta por curarse en salud y
sorprender a propios y extraños con un giro argumental de esos que dejan
helado incluso al más iniciado de los espectadores, cosa que ocasionará
que los más puristas griten confusos lo tramposa que ha sido con ellos la
película.
Aún así no hay de que preocuparse, pues mientras algunos clamarán al cielo
otros restarán con una amplia sonrisa mientras disfrutan de los últimos
compases del film.
Respecto al film en sí, comentar el impecable trabajo realizado por el
director a la hora de contar una historia que, pese a la simplicidad de lo
que acontece, en ningún momento se hace pesada ni pierde un ritmo que
resulta especialmente intenso en el citado ataque al hogar, y que además
cuenta con unos efectos de prótesis y sangre obra de Giannetto De Rossi
que no desmerecen en absoluto de los clásicos trabajos del ilustre Tom
Savini.
En fin, poco más que decir
sobre una obra que tiene más de goce visual que otra cosa.
Eso si, recordad que si sois aficionados al género no debéis perdérosla por nada del mundo; os encantará...
Javi-Wan
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