|
TERRORMOLINS 2004
Siempre que uno se enfrenta a la tarea de escribir una crónica de este tipo
acaba redescubriendo que, por más que lo intente, nunca conseguirá
transmitir todas las emociones recibidas.... La edición de este año, ya entrando en materia, volvió a apostar por las novedades, pues si en la anterior se anunciaba a bombo y platillo su alianza con el Sitges Film Festival, en esta las nuevas incorporaciones eran los concursos “relatos de terror” y “espacios de terror”, que se sumaron a la ya de por si suculenta oferta habitual, y en los que se podían presentar relatos de género o disposiciones espaciales afines al mismo. En las 12 Horas de Terror, de nuevo contando con estrenos exclusivos, se proyectaron como tales Dead Birds, o como hacer una de terror ambientada en el lejano oeste, El Fantasma del Lago, film con aroma clásico pero que cae en lo predecible, y la decepcionante Malevolence, aburrida e incluso irrisoria en alguno de sus lances. También
prácticamente de estreno se pudieron ver la desternillante y autentico
sleeper del año, Zombies Party, la muy estimable Llamada Perdida, y la
reconocidísima Haute Tension, una de las mejores muestras de “bodycounter”
de los últimos años. Al igual que
otros años, las performances en directo no pararon aquí, pues si
hay algo puramente genuino de Terrormolins son estas. Así, aunque este año
la cosa no fue tan espectacular como de costumbre, cabe destacar el número
en el que una muchacha del público fue elegida para degustar un sabroso
plato de....ojos de buey! Otro evento que
no faltó a su cita fue el concurso de cortometrajes, que al igual que en
ediciones anteriores se disputó el viernes con un jurado compuesto por los
directores de cine Jesús franco, Agustí Villaronga y Karra Elejalde, el
guionista Joan Guitart, o los críticos cinematográficos Ramón Freixas,
Ángel Sala y Antonio José Navarro. En resumidas cuentas, de nuevo hemos podido disfrutar del Terrormolins, un festival ineludible para todos los amantes del género que cada año mejora aún más en calidad, como quedó patente en esta edición con el excelente nivel de la muestra de cortometrajes realizada, la siempre emotiva presencia de alguna vieja gloria hispana del género, una selección de películas en general muy cuidada y de rabiosa actualidad, y el esforzado trabajo de todos los integrantes de la organización, ya sea para decorar el recinto o para realizar las performances... Lo dicho, un
absoluto placer que, no en vano, un servidor lleva sin perderse desde hace
años. Imprescindible. Javi-Wan
|