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BREVES NOTAS SOBRE LAS
PELÍCULAS VISTAS
por Javier Rueda
TALES FROM EARTHSEA, de Goro
Miyazaki
Decepcionante incursión del hijo de Miyazaki en el oficio
de su padre. Visualmente es menos ambiciosa que las recientes producciones
Ghibli, si bien es cierto que la realización tampoco les saca todo el provecho,
pues está más preocupado por enseñar los espacios que por darles un valor
dramático. Así pues, en este film de animación abundan los planos
descriptivos, contiene demasiados pan verticales y sobran sus zooms,
echandose en falta una mayor cercanía a sus personajes y a la acción
acontecida. La trama es simple pero bella y con connotaciones reflexivas,
lástima que le falte ritmo y que se estiren demasiado sus situaciones,
convirtiendo en aburrido o insulso lo que debiera haber sido emocionante y
evocador. De todas formas y como en toda película de animación el esfuerzo se
nota y se agradece, por lo que aún sin ser ninguna maravilla del género si que
constituye un digno entrenimiento y gustará siempre que no se le exijan los
mínimos a los que acostumbra otras producciones del mismo sello.
TEETH, de Mitchell Lichtenstein
Curiosa propuesta independiente no exenta
de gracia y que trata un tema, el de la "vagina dentata" que rápidamente
se gana a la audiencia adulta por su "esoterismo", pero no nos
engañemos, estamos ante una obra de marcado carácter adolescente hecha
expresamente para ese tipo de público. Es por ello que gran parte de su
comicidad está en lo escabroso de la trama y en sugerir temas de los que
cualquier imberbe se reiría para sentirse superior, tales como la
castidad o el incesto. Por contra, se echa en falta mucho más sexo
teniendo en cuenta la trama tratada, pues tampoco sucede que esta obra
ande sobrada de variedad de situaciones, ya que una vez los "dientes"
hacen acto de presencia todo se vuelve bastante repetitivo y por tanto
se pierde gran parte del interés. Por último, comentar que los efectos
de prótesis son algo cutres pero mantienen el tono cómico del resto de
apartados, por lo que no desentona y nos ofrecen contemplar más de un
miembro cercenado.
TEKKONKINKREET, de Michael
Arias
Gran despliegue de medios para este anime
que combina animación tradicional con virtuosos escenarios 3D. Su
historia resulta algo compleja debido en gran parte al intentar adaptar
una serie manga de cierta envergadura, si bien la narración se presenta
mucho más deslavazada de lo que realmente sería necesario, con
demasiados pasajes hilados en paralelo que no consiguen sino liar la
historia aún más. Sin ir más lejos, los inicios resultan tan confusos
que hasta bien pasado un rato nos es muy difícil saber cual es la
historia y cuales son las conexiones entre los personajes presentados.
Eso sí, la acción esta muy bien presentada y, como decía, la animación
puede hacer más llevaderos aquellos momentos de desconcierto o falta de
ritmo que contiene esta obra, aunque algunos opinamos que con eso nunca
debería bastar.
THE CITY OF VIOLENCE, de Seung-wan
Ryoo
Película de acción llena de buenas
coreografías y momentos espectaculares. La historia es la de un policía
de Seúl que vuelve a su ciudad con motivo del asesinato de un amigo
suyo, nostálgico pretexto que mezclado con la acción y el formato
buddy movie nos recuerda ligeramente a Sam Peckimpah, aunque sin
ánimo de homenajearlo explícitamente. Como no, en esta película también
se nos recuerda que "los tiempos están cambiando", esta vez en torno a
la destrucción de la amistad por las ambiciones que comporta el
progreso. A nivel narrativo combina los momentos de recuerdo en forma de
flashback con largas escenas de acción y otras en las que se pretende
estudiar sus personajes, no tanto individualmente como en los grupos que
forman entre ellos, contraponiendo los ideales de humildad y altruismo
propios de una sociedad poco desarrollada con la egolatría y el
egocentrismo de una gran ciudad en expansión. No frece nada nuevo pero
ofrece calidad y entretenimiento.
THE FALL, de Tarsem Singh
Grandilocuente presupuesto para una no
menos grandilocuente película, demasiado preocupada en resultar
epopéyica y desbordante como para percatarse de que en el fondo sus
personajes naufragan entre la falta de empatía y la arbitrariedad de las
situaciones, justificadas estas por un personaje narrador que nunca nos
caerá bien y por el que no sentiremos el menor interés en asistir a su
posible redención. Buen trabajo de la joven actriz protagonista, sobre
explotada en su faceta dramática en aras de un final muchísimo menos
climático de lo que se pretende. La indefinición del film es total,
tanto como la continua repetición de su esquema narrativo, por lo que ni
acabamos de entender que pretende contarnos el director ni escapamos al
tedio durante la proyección. Una verdadera pena, porque el director le
ha puesto muchas ganas y se nota el alto presupuesto en lo cuidado de su
diseño de producción y en la belleza de sus localizaciones. Nunca un
TODO sumo tan poco respecto a la altísima calidad (y presupuesto) de sus
PARTES.
THE LAST WINTER, de Larry
Fessenden
Film de autor indiscutible, con un
presupuesto pequeño pero un talento enorme. El relato se sustenta en su
reparto coral de personajes enfrentados a
sus propios miedos, con el cambio climático como reflexivo telón de
fondo. Conseguida atmósfera de desasosiego e inevitabilidad, que
transmite muy bien la supeditada relación del ser humano con la
Naturaleza, ese gran "monstruo" motivador de cambios. La claustrofobia
es constante, incluso en los exteriores, en gran medida por la buena
utilización de los efectos atmosféricos y, en algún momento puntual, de
los FX digitales. Al igual que en otras películas de su filmografía,
Fessenden no esta interesado en explicar la realidad ficcionada sino que
ahonda en la manera en que la perciben sus personajes. He aquí otro
detalle de interés de esta obra, pues al igual que en las anteriores el
director no tiene reparos en transgredir la supuesta objetividad de la
cámara en aras de una inmersión total en la psicología de los
personajes, de esta forma no delimitada por las clásicas reglas de la
narración cinematográfica.
THE NINES, de John August
Interesante propuesta dividida en tres
actos algo desequilibrados entre sí, pues el nudo se hace demasiado
largo y repetitivo mientras que el desenlace es muy corto, además de que
las transiciones entre estos no son todo lo naturales que debería
esperarse. Otra de las pegas que se le pueden achacar es que es difícil
entenderlo todo hasta la típica explicación final, por lo que durante el
transcurso de su metraje va perdiendo interés ya que ante el surrealismo
de lo mostrado solo podemos esperar que en algún momento futuro nos
cuenten el por qué de todo ello. Aún así tanto el principio como su
recta final enganchan, además de que la propuesta es bastante original
así como su conclusión. También se agradece su pretendido realismo
costumbrista plagado de momentos altamente surrealistas cuando no
claramente oníricos, que hacen de este film una experiencia muy personal
y única. Puede que no sea perfecta pero se agradece su intento por ser
diferente y querer jugar con el espectador sin tomarle por tonto.
THE OTHER, de Robert Mulligan
Imprescindible acercamiento al terror por
parte de Mulligan, en donde una pareja de traviesos hermanos gemelos
mantienen una relación bastante inusual. Onírica y tensa atmósfera
trufada con momentos de fantasía y cumbres climáticas de gran impacto,
eternamente imitada u homenajeada por grandes directores de género.
Mágica banda sonora realizada con maestría por el gran Jerry Goldsmith,
que subraya los momentos más líricos y potencia hasta lo insano los
lances más aterradores. Esta película posee una de las escenas más
recordadas de la historia del cine de terror, en la que se nos revelerá
un sorpresa que vista desde hoy es algo previsible (la hemos visto
copiada hasta la saciedad) pero que en su época impactó muchísimo a las
futuras generaciones de directores y críticos. A todas luces una
incontestable obra maestra del género, de obligada visión para todo
joven cinéfilo.
THE RESTLESS, de Cho Dong-oh
(por Silvia Gracía)
Típica leyenda oriental en torno a una lucha a
caballo entre el cielo y la tierra, concretamente en el denominado medio
cielo. Un guerrero aparece en la antesala del paraíso para salvaguardar
el equilibrio entre el bien y el mal. Como era de esperar, parece que
estamos viendo un capitulo doble de un manga dotado de esos argumentos
intrincados, pero que en definitiva, vienen a mostrarnos luchas
extraordinarias y estoicos sacrificios. Por lo general, no se trata de
un filme destacable ni por los efectos ni por la dirección ya que está
repleto de clichés, es más de lo mismo.
THE SIGNAL, de David Bruckner
Película independiente que promete en sus
inicios mucho más de lo que ofrece, estando dividida en tres actos tan
distintos como dispares en calidad. En el primero, que sirve a modo de
interesante presentación de la trama, se nos plantea una situación
límite que muy pronto deriva hacia la acción más violenta. Para el
(supuesto) nudo de la historia el director utiliza algunos gags bien
ideados para confeccionar una comedia de situación tan entretenida como
injustificada, alargándose más de lo necesario para colmo del
respetable. Por último, el largo y confuso desenlace de la historia se
vuelve muy aburrido e ininteligible, dejándonos un pésimo gusto de boca
una vez acabada la proyección. Así pues, esta obra guarda en
realidad tres films en su interior, conectados entre sí de una manera
muy arbitraria, por lo que no funciona en su conjunto. Una pena, ya que
este producción independiente, modesta en medios y ambiciones, partía de
una premisa interesante y una puesta en imágenes muy solvente.
THE TEN, de David Wain
Pretenciosa película cómica dividida en
diez capítulos, cada uno relacionado en mayor o menor medida con uno de
los Diez Mandamientos e introducidos a través de una moralista historia
que avanza episódicamente y que resulta la peor de todas. Moralmente
intenta ser atrevida, aunque en muchos ocasiones cae más en la
contraposición del cliché que en un verdadero discurso inconformista. El
interés de las historias es desigual entre ellas, abundando las menos
logradas y solo destacando una o dos propuestas y algún que otro detalle
del resto. El reparto está plagado de conocidas estrellas, aunque el
tono general es tan liviano que no tienen oportunidad de dar su mejor
registro. Hay momentos de buena comicidad y en general entretiene, pero
molestan su pedantería vacua y sus aires de grandeza
TRES MINUTOS, de Diego
Lublinsky
Interesantísima propuesta de este joven
realizador, muy ambiciosa en lo que a complejidad de la trama se
refiere. Por encima de su ínfimo presupuesto, que le confiere look
a telefilm y muchas otras carencias a nivel técnico, destacan las ansias
cinéfilas del director y la humildad de su puesta en escena, seguramente
convencido del notorio interés que encierra el proyecto no solo a nivel
argumental sino también narrativo. Quizás demasiada complejidad para ser
su ópera prima, pues la labor de dirección comienza con un inicio algo
enmarañado para ir mejorando conforme avanza la trama, al igual que el
relato, que va creciendo en interés según nos acercamos al final.
Salvando las distancias, el argumento podría considerarse tan original
como el de películas tipo Olvídate de Mí (Michel Gondry), lo que no es
moco de pavo. Probablemente sea un film fallido al haber sido una
empresa demasiado difícil para un artista novel que encima cuenta con un
bajísimo presupuesto, pero vale la pena descubrir su original propuesta.
TRIGGER MAN, de Ti West
Ambigua propuesta que usa el formato
handycam al estilo de la Bruja de Blair pero sin que ningún personaje de
la historia la lleve. Los actores son meras marionetas al servicio de la
propuesta y, sorprendentemente, hay traiciones a la misma tales como
secuencias de plano/contraplano, flashbacks y machacona música no
diegética. Obra algo fallida pues no
consigue justificar la pobreza de su realización y narración en la
originalidad de su propuesta pero que, gracias precisamente a esta,
ofrece una interesante reflexión metacinematográfica en torno al valor
de las formas clásicas en el cine (y la sociedad) contemporáneas. Si se
planteaba reflejar la realidad no lo consigue (al menos no desde un
punto de vista cinematográfico) pero por el camino consigue
transmitirnos el aburrimiento y la impotencia de la misma, lo que no es
poco.
VEXILLE, de Fumihiko Sori
Espectacular muestra de la mejor animación
CGI, con unos modelados 3D y unos efectos atmosféricos y de partículas
asombrosos. La previsible trama acaba siendo lo de menos, aunque se
agradece su pequeño conato de filosofía ciberpunk en lo relativo
a la lucha interna de sus personajes por no convertirse en
máquinas, además de ese tufillo a Dune que desprende todo el
relato y sus localizaciones. Los momentos de acción son muchos e
impactantes, sobre todo en su eléctrica recta final. Por contra, la
machacona selección musical que acompaña las imágenes es bastante
horrenda y mal acoplada en la mayoría de las ocasiones, cuando no
abruptamente acabada sin justificación alguna. De todas formas ya hace
años de aquella maravilla llamada Final Fantasy y, aunque la animación y
modelado han mejorado en detalle, la narración y la sensibilidad nunca
han llegado al nivel de aquella cima.
WAZ, de Tom Shankland
Film de intriga policial en la línea de la
televisiva 24 Horas, con la que comparte parecidos a nivel
técnico y narrativo. De hecho, la historia bien podría haber servido
para un buen capítulo de una hora de duración, pues aquí se nos presenta
estirada y siempre a la espera de la llegada del supuesto giro final,
que se vuelve algo previsible y a todas luces insuficiente. La narración
se supedita al nerviosismo de la cámara y el ritmo del montaje,
apoyándose en la claustrofóbica atmósfera que transmite la oscura (y
nocturna) fotografía. La mayor pega de esta película es que en gran
parte del metraje no pasa nada destacable y, pese a ser un relato de
personajes, estos no se relacionan bien entre ellos ni se desarrollan lo
suficiente como para hacernos partícipes de sus emociones. Los adictos a
las citadas series serán quienes más la disfruten, además reconocerán
algún que otro actor asiduo de la pequeña pantalla.
YOBI, THE FIVE TAILED FOX, de
Lee Sung-kang
(por Silvia Gracía)
Con un argumento fantástico en el que aparecen un
zorro milenario, extraterrestres y huérfanos, la historia deriva en el
sacrificio por amor. La técnica del dibujo es sencilla al tiempo que
puntualmente tosca, lo cual provoca sentimientos ciertamente tiernos y
entrañables al espectador ya que nos recuerda al modo de dibujar que
teníamos cuando éramos niños. En general, el filme no destaca
especialmente ya que le cuesta bastante conseguir el clímax deseado; sin
embargo, la mejor parte es el apoteósico final, con un viaje al
mismísimo hogar de las almas. En resumidas cuentas, Yobi es una película
que en manos de Miyazaki (padre) hubiera tenido un resultado increíble.
ZOO, de Robinson Devor
Respetuoso y honesto acercamiento al mundo
de la zoofilia, enfermedad para unos, forma de vida para otros. Este
documental plantea un fascinante (por subterráneo) submundo, en el que
los "afiliados" son gente con motivos racionales para serlo y nos lo
explican con total naturalidad. Formalmente tiene imágenes y una
utilización del sonido mucho más elaborados de lo que la premisa nos
podía hacer esperar, en especial la parte ficcionalizada o el propio
inicio del film. Debido a la valentía de su propuesta y su temática este
film guarda relación, aunque en un género distinto, con la también
maravillosa y comprometida Rohtenburg (Grimm Love Story) de Martin Weisz.
A-C
D-I
J-M
N-S
T-Z

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