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PALMARÉS CONVENCIONAL
Hace unos
minutos se ha hecho público el
palmarés de esta edición 2005 del Sitges
festival internacional de cine fantástico de Cataluña.
Lo primero reseñable es que la gran
triunfadora de la sección oficial ha sido Hard Candy, de David
Slade, obra menos transgresora de lo que pretende y de cariz comercial que se ha alzado con el premio a la
mejor película (tanto crítica
como público) y al mejor guión.
Otro aspecto que se ve a simple
vista en este palmarés es que, dejando de lado el fenómeno Hard Candy,
el resto de premios se han repartido bastante y, en general, muy
correctamente, con aciertos como el premio al mejor cortometraje para
Respire, de
Wi Ding Ho, toda una
maravilla narrativa llena de imágenes sugerentes e historia alegórica.
Más facil era escoger el premio a la mejor actriz para la intérprete de
Sympathy for Lady Vengeance, sobretodo teniendo en cuenta que no
hubo muchos papeles
femeninos destacables (y en uno de ellos, el de Hard Candy, la actriz no
consiguió sorprender).
También predecible fue el gran premio de la crítica para
El Sabor de la Sandía, película muy festivalera que entusiasmó tanto
como aburrió, además de llevarse casi por sorpresa el premio al mejor
actor, con una actuación de Lee Kang-sheng
multidisciplinar, llena de erotismo, comicidad e incluso momentos
musicales.
Para terminar con la sección oficial comentaré lo
poco arriesgado que fue darle los premios de dirección artística
y maquillaje a Mirrormask, de Dave McKean, una película
que tiene estos aspectos como único aliciente y razón de ser, además de
la decepción que supuso el premio a los mejores FX para The
Piano Tuner of Earthquakes, de los hermanos Quay, una decisión que
fue en detrimento de Yokai Daisenso, la gran perdedora en este campo.
En cuanto al jurado joven, el premio a la mejor
película de la sección oficial fue para Election, de Johnnie To,
película de dirección soberbia, con una elegancia, una planificación y
un sentido de la narración maestros, dignos de este premio y del de
mejor director que le otorgó el jurado oficial fantástico.
El otro premio de este jurado recién creado fue para The Dark Hours,
de Paul Fox, obra que tarda en arrancar pero que demuestra un talento en
su dirección por encima de sus competidoras, creando un relato
angustiante y muy psicológico que se aleja de la (buena) comercialidad
de The Reeker o del exhibicionismo onanista que comete el
director de The Lost.
Otros premios a destacar fueron el
noves visions para The Girl From Monday, del incombustible
Hal
Hartley. el Citizen Kane
para La Moustache, interesante obra de
Emmanuel Carrère, el Méliès
de Plata para Trouble, de
Harry Cleven o el
premio Anima´t para The District, de Áron Gauder.
A destacar las menciones especiales que se llevó Werner Herzog por sus
maravillosas Grizzly Man y The Wild Blue Yonder.
En definitiva, un palmarés acertado
en su conjunto, con poco atrevimiento y sin las frivolidades de otras
ediciones.
Y como reflexión final, decir que sorprende que las dos grandes
triunfadoras de la sección oficial, Hard Candy y Election,
sean dos de las obras menos fantásticas de toda la selección, si es que
merecen ser catalogadas como tal, lo que debería hacernos pensar sobre
lo acertado de su inclusión en dicha sección así como el rasero con el
que valoramos las producciones fantásticas a la hora de compararlas con
obras de otros géneros.
Javi-Wan

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