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SERENITY
Cuando el espectador vea esta película, lo podrá hacer desde dos puntos
de vista muy distintos. Uno, aceptando la historia, factura y comicidad
facilonas, mientras ya se conoce el carácter de la serie en la que se
basa. Y el otro, sin haber visto nada de Firefly antes, encontrándose
entonces con una cinta de ciencia ficción inconexa y burda, que
decepcionará a todo público que se la tome mínimamente en serio.
Como
insinuábamos, Serenity se basa en una serie de televisión creada por su
director, Josh Whedon, gurú del 'fantacutre' habitual en las series
televisivas americanas de la última década, pero que aún así disfruta de
auténticas legiones de seguidores. La historia es, al menos, curiosa: en
el año 2002 se estrena a bombo y platillo una nueva serie de Whedon,
Firefly, ambientada en el futuro interestelar. Tras doce capítulos, es
terminantemente cesada, dejando la trama a medias, dada su baja
audiencia. Un par de años más tarde aparecen estos doce capítulos
editados en DVD, y su éxito comercial es fulgurante. Tanto es así que
con esto y las miles de peticiones de los fans a favor del retorno de la
serie, los estudios acaban aprobando no que ésta continúe, sinó que se
transforme en una película. Director y reparto repiten en el nuevo
medio, y consiguen, con un presupuesto muy razonable, convertir el filme
en un relativo éxito, alcanzando el número uno de la taquilla
norteamericana en la semana de su estreno.
Los
personajes están encabezados por el capitán Mal, muy simpático aunque
con algún chiste demasiado forzado. Su relación con Inara, interpretada
por Morena Baccarin, está poco desarrollada y es completamente
prescindible si tienen la intención de explicar de ella sólo lo que
aparece en la película. De esto adolece toda la cinta en multitud de
momentos: intentan comprimir toda la trama de la serie (que además no
tuvieron tiempo de contar en su momento) en una película de dos horas, y
esto sólo provoca que el argumento sea inconexo, con tremendas lagunas
tanto argumentales como de introducción de personajes, relaciones
personales que tenemos que deducir, etcétera.
Dicho sea también que la película tiene repuntes, como la sorpresiva
muerte del piloto, que son inesperados y atrevidos. Estos no ocultan
otros tremendos defectos, como los paralelismos algo patéticos con otras
obras de ciencia ficción (Star Wars) y una dirección y aspecto general
pseudo-televisivo. De todos modos, si el espectador va a verlo
predispuesto y preparado para toda este alud de imperfecciones, y sabe
obviarlas y hacer que no le destrocen la película, podrá disfrutar de un
entretenimiento sano y francamente divertido.
by Sergi

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