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THE PIANO TUNER OF EARTHQUAKES
Los hermanos Quay hace ya veinte años que nos deleitan con sus
cortometrajes. Sus pequeñas obras maestras rebosan por encima de todo un
preciosismo visual exultante, del que también se beneficia ésta su
primera película.
El error en el que han caído los hermanos directores no es ese. Parece
que se les ha pasado por alto una de las mayores diferencias entre un
corto y un largo, esto es,
el
ritmo. En un cortometraje, el autor puede permitirse más licencias,
tanto en el campo visual como en el narrativo, puesto que la duración de
su película será bastante reducida, y esto da cabida a casi cualquier
excentricidad. En cambio, el realizador de un largometraje tiene sobre
sí muchas más limitaciones, reglas no escritas y unos cánones que debe
intentar respetar si no quiere que su película guste solo a él y a tres más.
Hemos hecho todo este largo rodeo para introducir por qué es este un
filme fallido: el TEDIO. Y es que para el que escribe estas líneas, huir
de eso
es primordial si no imprescindible para que un la rgometraje
mantenga el interés, incluso más allá de la historia en muchos casos.
Piano Tuner hace de su mayor virtud también su más grande desgracia.
Supedita la película entera a una fotografía excepcional, y se obceca en
que necesitamos mirar durante varios minutos cada plano para que podamos
apreciarlo. Más que una "motion picture" es una sucesión de
fotografías, que antes merecerían estar en una exposición que en una
sala de cine.
Seguro que con la reacción que ha tenido el sector, que no la ha
estrenado comercialmente en casi ningún país, los Quay han aprendido la
lección.
by Sergi

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