GRIZZLY MAN



Grizzly Man es el nuevo experimento del siempre innovador Werner Herzog, autor de obras maestras tanto en el largometraje de ficción como en el documental. Aquí nos llega con la historia de un amante de los osos, Timothy Treadwell, quien parece que murió víctima de un ataque de sus amados animales. Y decimos 'parece' porque el film de Herzog tiene toda la pinta de ser un mockumentary, es decir, un documental falso, pero hay referencias a la vida de su protagonista que nos hacen dudar de si realmente es un relato inventado o no. De todas formas, lo trataremos como si no fuera verdadero, y sí una simpática obra de ficción.

El protagonista de la historia es un hombre joven, que siente devoción por la fauna, y trabaja medio año para poder pasarse el resto del tiempo perdido en Alaska observando a los osos e interactuando con ellos. El (supuesto) actor está muy bien escogido, representando su papel de una forma ridiculizada que le va que ni pintado al carácter de veracidad de la cinta. A su vez, el resto del elenco está también exquisitamente seleccionado, dando vida a una lista de personajillos que encarnan a una banda de felices infelices, excepto el que interpreta al guarda forestal, quien parece que sea el único del grupo que no es un tremendo freak, pero que a la vez expresa unas ideas retrógradas que juzgamos de falsas y risibles por extremadas.

El propio Herzog, con su peculiar voz en inglés, es el narrador en toda la historia, que nos cuenta con un tono que entremezcla convicción y mofa de tal manera que nos imbuye en la película tanto por nuestro lado de la razón como por el de la risa contenida y el disfrute silencioso. Y no es la primera vez que nos produce esta sensación de sentirnos 'felizmente estafados', dado que lleva ya una temporada consiguiéndolo con otras de sus obras, tales como The Wild Blue Yonder o Bells from the Deep: Faith and Superstition in Russia


by Sergi


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