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FINAL FANTASY VII: ADVENT
CHILDREN
El mundo del videojuego ha crecido sin mesura en los últimos quince años
y, según dicen, en este momento ya mueve más dinero que la industria del
cine. No es de extrañar si pensamos que el precio de un juego le supone
al comprador el desembolso de la nada desdeñable cantidad de unos 60
euros de media, y que el importe a pagar por una consola de última
generación se acerca peligrosamente a lo que cuesta un ordenador.

Este mundillo, como cualquier otro, tiene algunas obras endiosadas, de
las cuales un par de las más famosas son el Legend Of Zelda: Ocarina Of
Time, y el Final Fantasy VII. Era de esperar que tarde o temprano se
realizaran adaptaciones de las mismas al cine, y ahora nos acaba de
llegar la película del segundo videojuego que mencionábamos.
FINAL FANTASY VII: ADVENT CHILDREN no es una adaptación al uso, sinó más
bien una secuela del juego de 1998. Goza de una animación pasmosa, cuya
consecuente inmensa carga de trabajo ha motivado la tardanza hasta que
ha llegado su estreno, aplazado durante dos años, en los que han ido
apareciendo multitud de tráilers y retales 'work in progress' para
contrarrestar del síndrome de abstinencia que sufrían sus legiones de
aficionados.
Se
podría decir que la película se divide en dos partes, una primera que se
centra en los personajes y la historia, y otra que da rienda suelta a la
acción. Para el neófito de la saga Final Fantasy, la mitad inicial del
metraje es un auténtico alud de referencias no comprendidas e historias
inconexas, lo que no ayuda precisamente a mantener la atención más allá
el preciosismo visual, que sin duda se disfruta. Hay que entenderlo,
esta es una película para fans, y el resto de los mortales tenemos que
conformarnos con gozar de la parte del pastel que es principalmente
visual. De todos modos, esta no se queda corta, mostrando unas batallas
a una velocidad de vértigo que llega a los límites del CGI imaginable,
pero mostrada utilizando una paleta de colores pastel-grisácea que resta
espectacularidad a lo que se esperaba.
De todas maneras, lo más chocante es que una superproducción como esta
se haya estrenado directamente en vídeo, cuando para disfrutarla con
plenitud se precisa la mejor y más grande pantalla de los nuevos cines
digitales.
by Sergi

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