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Si
hay un fan de la realidad virtual, ese es Brett Leonard. Tanto en
Virtuosity como en El Cortador De Césped, por poner dos ejemplos, no
deja de innovar en el campo visual, con presupuestos limitados pero
muchas ganas, e incluso echándose al ruedo de las películas de IMAX-3D
con un par de cintas cargadas de efectos especiales y el lógico
barroquismo estético necesario para este género.
Incluso en su último trabajo hasta la fecha, antes de realizar la cuarta
secuela de Los Inmortales, el australiano inicia el metraje con el
personaje de un agente policial especializado en encontrar crímenes a
través de internet. Se obsesiona con uno que trata de matar mujeres tras
hacerlas engordar hasta el límite en que se ahogan con su propia grasa.
A partir de ahí empezará un juego de persecución y constante duelo de
titanes entre el policía y el asesino, cuya inteligencia pondrá contra
las cuerdas las capacidades de su persecutor hasta el punto de casi
hacerle caer en la locura.
Lo
primero que nos viene a la mente es lo difícil que le será a esta
película abrirse camino para su distribución a nivel internacional. Y es
que es una de esas que a los americanos no les gusta nada ver, entre
otras cosas porque se sentirían parcialmente identificados, y está
tratado el muy escabroso tema con un estilo tan atrevido que le será
imposible eludir la censura.
Otro motivo sería el aspecto, cercano al "straight to video", en el que
está rodada la película. Investigando hemos encontrado que está
realizada en video de alta definición, hecho que abarata ampliamente los
costes de producción y por ello otorga al director una mayor libertad
artística y creativa que en este caso se hace evidente.
Las
interpretaciones, menos sobreactuadas de lo que se podría suponer al ver
el inicio, y la acertada escritura del personaje del malo, junto con un
buen toque final rompedor y antiheroico, son motivos suficientes para
contemplar esta obra. La extrema incorrección política le añade si cabe
más interés, siendo una gran combinación si se programase en sesión
doble tras ver SuperSize Me.
Sergi Marí

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