A ESPERAR OTRO AÑO
 

   Por un año más hemos podido disfrutar del festival de cine fantástico más importante del panorama internacional y, por un año más, tendremos que resignarnos a contar los eternos días que nos faltan para poder asistir al siguiente.
Así es y así ha sido siempre; es el eterno trauma de los seguidores del género, el impepinable hecho de su orfandad de festivales que tengan tanta tradición y cariño hacía el fantástico como este de Sitges que, no en vano, acaba de cerrar su edición numero XXXVIII.

En fin, dejando de lado las lamentaciones por la despedida ahora lo que nos toca hacer es valorar si esta edición, la que ha marcado la vuelta a las fechas de octubre, ha valido tanto la pena como en principio se podía suponer.

Pues bien, lo primero a reseñar es que la tónica ascendente que tenía el evento los años inmediatamente anteriores se ha mantenido e incluso superado en pendiente, ya que los índices de venta anticipada han sido altísimos y la afluencia de público ha sido bastante buena, sobretodo teniendo en cuenta la sempiterna lluvia que nos ha acompañado durante la mayoría de días y, en especial,  pese a lo extraño de mantener el mismo esquema de programación de años anteriores aún cuando por inaugurar en domingo las últimas maratones cayeran en un martes laborable!

Por contra, el aumento del presupuesto de esta edición respecto a los recortes del año pasado no ha repercutido en demasía en la revalorización  de los tradicionales espacios gratuitos del festival, ya que las proyecciones del Mercat Vell han seguido sin hacer acto de presencia, así como las otras dos salas del mítico espacio Brigadoon, que además de volver a contar con solo una ha ofertado una programación en la tónica de la pasada edición, es decir, muy inferior en cantidad y calidad a la de tiempos no muy lejanos. Es una pena que un espacio tan clásico siga sin levantar cabeza, pues siempre ha sido uno de los lugares que más ha valorado el fan asiduo del festival, aficionado de media de edad baja que a duras penas podrá ver la mitad de los films que querría debido al cada vez más alto precio las entradas.

Sobre otros espacios ubicados en el edificio Miramar, lugar en donde se encuentra Brigadoon, decir que la exposición sobre Tiburón en conmemoración de su 30 aniversario era correcta, sobretodo teniendo en cuenta el poco material que sobre ese film hay actualmente, además de que el resguardo que ofrecía la instalación a las lluvias presentes durante el festival aseguró de nuevo un aceptable número de stands de merchandising , con la presencia de los incombustibles Gore-X, la notable baja de la editorial Círculo Latino y el reencuentro con las casas de posters y props decorativos desaparecidas en las ediciones de diciembre, todo ello posible a que el clima de las fechas de octubre favorecía (a priori) la colocación de stands en plena calle en los aledaños de dicho edificio.

Y volviendo a los cambios propiciados por el retorno a las fechas clásicas del festival cabe mencionar la resurrección del entrañable espacio de cine al aire libre, quien en otras ediciones llegó a bautizarse (y a especializarse) como Anima´t a la fresca, y que este año fue ubicado en el jardín del complejo Prado, pese a que las lluvias mermaron en gran medida su programación.

En definitiva, la organización del festival ha conseguido que, aún cuando el precio de las entradas ha aumentado, la afluencia de público sea incluso superior que en otros años, habiendo sesiones literalmente abarrotadas y pese a que los días de celebración no fueran los más lógicos por contener solo un fin de semana.
En ese sentido, destacable es el hecho de que dos de los días que por tradición atraían a más público, el sábado de clausura y el domingo de maratones, cayeron en lunes y martes laborables, lo que hizo que en ambos se notara un decremento en la asistencia (sobretodo el último día).

Sobre los invitados de este año, la sensación que ha quedado una vez concluida esta edición es que el "glamour" ha sido muy superior respecto a años anteriores, ya que se contó con la presencia de estrellas archifamosas como Quentin Tarantino, Jodie Foster, David Cronenberg o Viggo Mortensen, además de artistas de culto como Dave McKean, Johnnie To, Park Chang Wook o Chiaki Kuriyama, y artistas nacionales como Elena Anaya, Goya Toledo, Leonardo Sbaraglia, Álex de la Iglesia o Jaume Balagueró, sin menospreciar a otros como el bonachón de Ken Foree, la bellisima Nieves DeMedina, el sin par Bill Plympton, el habitual Paul Naschy o el hiperactivo Eli Roth.

Ya para terminar con nuestro análisis de esta edición del festival de cine fantástico de Sitges solo nos queda comentar la calidad general de los films mostrados.
En primer lugar destacar la cantidad de obras mostradas,  parecida a la del año pasado y mucho menor que en ediciones anteriores, principal medida tomada por su presidente Ángel Sala después de la muy estresante edición del 2003, lo que ya especializó al festival aún más en el género fantástico y en detrimento de secciones ya desaparecidas como Gran Angular (aunque la presente edición recuperó la sección Orient Express).

Pues bien, hay que reconocer que dicha oferta ha sido bastante variada, permitiendo mostrar muy diferentes tipos de propuestas, aunque en general se ha echado en falta un poco más de terror puro y duro, ya que esta edición ha estado muy marcada por los thillers, el suspense ambiental y la realidad como escenario fantástico.

Sobre la calidad intrínseca de los films, y como ya se apuntó a lo largo de nuestra cobertura diaria, las secciones paralelas y retrospectivas gozaron de un nivel altísimo, programando films que en general no decepcionaban a nadie, y fue en la sección oficial fantástica en donde más diversidad de opiniones hubo en cuanto a la calidad de los films.

Mención especial para Allegro, La Moustache y Lemming, que pese a no ser tan redondas como las sorpresas del año anterior dejaron un buen sabor de boca a todos los que buscábamos algo de aire fresco en una sección que, por lo general, a girado continuamente en torno a los sobreutilizados esquemas narrativos de siempre.

Las películas más esperadas no defraudaron en general, pues tanto Sympathy for Lady Vengeance, A History of Violence, Election o Corpse Bride colmaron las expectativas. Todo lo contrario que la previsible Fragiles, la bochornosa Somne, la mal resuelta Oculto, la infantiloide Flightplan o la insulsa Serenity, que dejaron fríos a la mayoría (e incluso alguna de ellas provocó más de una risa imprevista).

Nadería y bodrios infumables hubo unos cuantos, en general proyectos comerciales hechos sin nada de gusto, tales como Final Fantasy 7 o House of the Dead 2: Dead Aim, además de películas increíblemente fallidas como Mirrormark o The Piano Turner of Earthquakes, dos obras llenas de poderío visual pero que no consiguen transmitir ningún tipo de emoción ni interés (a excepción del maravillo número musical de la película de Dave McKean).

En cuanto a las retrospectivas, si el año pasado se alcanzó un buen nivel con obras como Curse of the Werewolf, The Wicker Man, Godzilla o Valerie and Her Week of Wonders, este año se consiguió que estas ofrecieran mucho más interés que la mayoría de integrantes de la sección oficial, en donde brilló con luz propia la retrospectiva sobre Johnnie To con obras como Heroic Trio, Barefooted Kid, The Mission o Running Out of Time.
En la "Europa Imaginaria" se pudieron ver maravillas como El Año Pasado en Marienbad, Teorema, Possession, Don´t Look Now, Danza macabra, Ana y los Lobos, Benny´s Video, El Fantasma de la Libertad o Reconstruction.
Mención especial para la reposición de Tiburón y THX1138, dos obras por las que no pasan los años.


En resumen, una edición más que correcta, lastrada por la climatología, las fechas escogidas y una producción de género de calidad inferior a la de otros años, pero que confirma los buenos tiempos que atraviesa el festival en cuanto a reconocimiento.
Esperemos que este éxito le proporcione la serenidad necesaria para buscar la solución a varios problemas que se repiten año tras año, que tienen que ver con la calidad de las proyecciones y el trato y atención que se dispensa a según que integrantes del festival.

Por mi parte, aquí acaba mi trabajo en esta edición número XXXVIII del festival; espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo y que nos veamos por aquí en la siguiente cita.

Hasta la próxima!!

Javi-Wan


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