DRAWING RESTRAINT 9



De la unión sentimental de dos personajes tan atípicos como la cantante islandesa Björk y el cineasta americano Matthew Barney cabía esperar algún tipo de producción audiovisual que conjuntara los variopintos mundos de los que ambos son máximos iconos. El resultado ha sido esta película, Drawing Restraint 9, que funciona mucho más como continuación de la pentalogía de su creador, Cremaster, que como nada que haya podido idear la abstraída mente de la cantante.

Sabido es que Barney es una "artista conceptual", y en esta cinta no hace más que acentuar este aspecto, resultando que llega a tal extremo que son pocos los que podrán realmente disfrutar del film o al menos tener la plena sensación de que lo han entendido. Tal vez no sea este el objetivo, pero algunas pistas más para poder mantener el interés en la historia habrían sido bienvenidas por todos.

El filme muestra con planos estoicos y sin comentarios una especia de viaje espiritual hacia la muerte y la conjunción de los cuerpos, ayudado por la mitología japonesa y su adoración al mar y a los seres que lo pueblan. Mientras que la mayor parte del metraje, unos totalmente excesivos 150 minutos de los cuales se podría haber escindido una hora entera sin que la historia sufriera, sucede en la cubierta de un barco pesquero nipón que transporta grasa de ballena, la atención se la lleva la ceremonia de comunión fatal que realizan según un antiguo rito oriental Baxley y Björk (prácticamente interpretándose a sí mismos), y que termina en una escena de onirismo y belleza exultantes que a su vez ofenderá muchas mas sensibilidades de lo habitual.

En resumen, una película muy personal que describe, con grandes dosis
de simbolismo, la relación entre los dos artistas que la han concebido, pero que se pierde en su monumentalismo impidiendo que sea fácil de disfrutar.


by Sergi


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