ANDREW LLOYD WEBBER´S
THE PHANTOM OF THE OPERA
 

   Un genial músico desfigurado (Gerard Butler), enamorado de Christine (Emmy Rossum), a quien quiere convertir en una gran estrella de la ópera, siembra el pánico desde su retiro en las catacumbas de la Ópera de París cuando esta es ambicionada también por el noble Chagny (Patrick Wilson)...

Esta adaptación directa del musical creado por Andrew Lloyd Webber sobre la novela de Gaston Leroux, que ahonda en el amor-rechazo que el personaje de Christine siente hacia la decadente y a la vez fascinante figura del Fantasma, ha sido firmada por el sin par Joel Schumacher, director de indiscutible carrera, que esta vez se enfrenta al que es su primer musical en pantalla grande.

Si una palabra se puede decir de su dirección esa es "respeto", el gran respeto que tiene por la obra de su querido amigo Lloyd Webber, que le lleva a acometer una planificación en la antítesis de lo que sería el exceso de Moulin Rouge o el brío de Cabaret.
Así pues, en este musical uno asiste a unas coreografías mostradas como si de teatro filmado se tratase, abundando los planos medios y close-ups en los que el ritmo viene marcado únicamente por la música y no por los cambios de plano.
Esto, que a priori resulta algo novedoso y hasta atrevido en los tiempos que corren, y aún más para el carácter mastodóntico de esta producción, acaba repercutiendo en gran medida en el espectador, ya que todo aquel que no guste de los musicales teatrales, o que simplemente quiera asistir a una narración cinematográfica, puede llegar a encontrarse aburrido en algún momento de indeterminación rítmica (producido por el agolpamiento de planos similares en eje, campo y altura).
Por otro lado, el espectador gana campo de visión y, sobretodo, tiempo para fijarse en los decorados y figurantes, algo de agradecer en una producción tan cuidada en ese aspecto, en donde el diseño barroco y la desmesura acampan a sus anchas, y en donde los juegos de luces y sombras hacen de algunos de sus pasajes escenas realmente bellas. A destacar en ese aspecto el montaje videoclipero eighties que se produce mientras se interpreta la canción The Phantom of the Opera, lleno de imágenes interesantes e incluso un homenaje a La bella y la Bestia (La Belle et la Bete, Jean Cocteau).

Sobre las actuaciones, y pese a que el recuerdo de los intérpretes originales siempre planeará sobre cualquier versión de la obra, hay que decir que Emmy Rossum consigue un muy buen registro, demostrando que además de bella y de saber trabajar muy bien el plano gestual canta también de maravilla.
Otro cantar, nunca mejor dicho, merece la valoración de Gerard Butler, esforzado actor que lo hace bastante bien para su inexperiencia como cantante, aunque desgraciadamente no lo suficiente como el Fantasma lo hubiera requerido.
El trío protagonista lo cierra Patrick Wilson con un papel no muy dado a lucirse pero que resuelve muy solventemente cuando le toca dar el do de pecho.
Como apunte final a este apartado, decir que el playback se nota más de lo esperado en según que número musical.

En cuanto a la música y la historia poco hay que decir. Canciones inmortales para una trama no menos imperecedera, tan sublimes que por momentos llegan a comerse al resto de apartados y se hacen dueñas absolutas del film (con el beneplácito del director, que se confiesa rendido ante la obra). Además, para esta ocasión se ha creado algún temilla nuevo y varias escenas no presentes en la obra original y que, además de servir para dar mejor estructura a la narración cinematográfica, se permiten el lujo incluso de hablarnos en flashback de los orígenes del Fantasma.

En definitiva, nos encontramos ante una producción fastuosa y respetuosísima con el celebérrimo musical, dirigida por Schumacher de una manera que, mientras que complacerá a unos, podrá parecer aburrida e insuficiente a otros, aunque consiguiendo momentos muy buenos a nivel dramático y contando con unas composiciones que por sí solas ya hacen la obra interesante.

Se podrá discutir sobre la necesidad de filmar una adaptación tan teatral de un musical que muchos ya consideran perfecto en ese medio, aunque lo que no se puede negar es que, tanto si ya la has visto como si no (la obra), esta película te va a hacer salir de la sala tarareando las canciones y, quien sabe, quizás secándote las lágrimas producidas por esta historia tan dramática como bella...


Javi-Wan

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