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THE MACHINIST
Desde que David Lynch firmara esa obra maestra llamada Mullholland Drive,
no ha pasado un solo año sin que alguien presentase una nueva revisión del
esquema narrativo que esta mostraba.
Así pues, en la nueva película
de Brad Anderson, buen realizador cuyo
anterior trabajo fue la muy
reivindicable Session9, Christian Bale interpreta a Trevor Reznik,
un hombre aquejado de insomnio, empleado en una fábrica, y que reparte su
amor entre una prostituta comprensiva (Jennifer Jason Leigh) y una
camarera de aeropuerto (Aitana Sánchez-Gijón). Toda su vida se vendrá
abajo cuando, después de provocar un accidente a un compañero de trabajo,
empezará a descubrir que la realidad en la que vivía no era tal como el
creía...
Lo primero que salta a la vista
de esta producción de Filmax es el gran nivel que tienen todos y cada uno
de sus apartados.
Así pues, es de resaltar que los aspectos técnicos brillan a un alto
nivel, en especial la fotografía tenebrosa y de duermevela que consigue
crear el gran Xavi Giménez.
La dirección de Brad Anderson
alcanza un gran nivel sobretodo en los pasajes visualmente más enrevesado s
de la trama, consiguiendo una narración fluida, rítmica y que zambuye al
espectador en la historia sin rechistes.
Desde luego es una nueva muestra de que Anderson es un realizador con una
gran capacidad visual y facilidad para crear atmósferas insanas y
opresivas, cuya calidad, sumada al hecho de que sus dos últimas películas
sean del género de terror, le convierten en uno de los referentes actuales
de dicho género, junto a otros reincidentes como Paul Anderson o Marcus
Níspel.
Respecto a las actuaciones,
todo son elogios para el trío p rotagonista, en especial para el
impresionante Chistian Bale y la no menos buena Jason leigh, que consiguen
unos registros llenos de ambigüedad y crispación a la vez que contenidos.
Tampoco lo hacen nada mal el resto de intérpretes, aunque sea una lástima
que en el tramo final del film desaparezca sin dejar rastro el personaje
de Aitana Sánchez-Gijón, que quizás queda algo cojo ya desde
el guión.
Mención especial para John Sharian, al que ya vimos en Romasanta,
de Paco Plaza, y que consigue con su impresionante porte y gestos
transmitir una sensación de miedo y repulsión nada desdeñables.
Sobre el guión, lo dicho
anteriormente, enésima revisión de la estructura de Mullholland Drive,
con su arquetípica explicación final a base de flashbacks, que consigue
inquietar al espectador y que ofrece un par de personajes principales de
lo más interesante.
Como señalaba
antes, una lástima que parezca olvidarse del personaje de
Marie en la parte final del relato (que no en "la"
explicación), ya que el espectador crea un vínculo con ella tan fuerte
como el que le une al personaje de la prostituta.
En definitiva, una muy buena
película de producción española y música del siempre excelente Roque
Baños, que hará las delicias tanto de los amantes del género como de todos
aquellos espectadores que busquen una película intensa, hipnótica y de
argumento enrevesado pero bien estructurado.
Javi-Wan
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