A ESPERAR OTRO AÑO

   Por un año más hemos podido disfrutar del festival de cine fantástico más importante del panorama internacional y, por un año más, tendremos que resignarnos a contar los eternos días que nos faltan para poder asistir al siguiente.
Así es y así ha sido siempre; es el eterno trauma de los seguidores del género, el impepinable hecho de su orfandad de festivales que tengan tanta tradición y cariño hacía el fantástico como este de Sitges que, no en vano, acaba de cerrar su edición numero XXXVII.

En fin, dejando de lado las lamentaciones por la despedida ahora lo que nos toca hacer es valorar si esta edición, la última que se celebrará en diciembre, ha valido tanto la pena como en principio se podía suponer.
Pues bien, lo primero a reseñar es que la tónica ascendente que tenía el evento los años inmediatamente anteriores se ha mantenido e incluso superado en pendiente, ya que los índices de venta anticipada han sido altísimos y se ha colgado el cartel de no hay entradas en numerosas sesiones.
Por contra, el serio recorte en el presupuesto aprobado para esta edición ha pasado factura en los tradicionales espacios gratuitos del festival, ya que se han visto mermados en numero y calidad, siendo sorpresas muy negativas el hecho de que las proyecciones del Mercat Vell hayan desaparecido así como la reducción, de tres salas a una, que ha sufrido el mítico espacio brigadoon, destinando tres días a programar audiovisuales de dispar calidad relacionados con Star Wars, y ofertando una programación muy inferior en cantidad y calidad a la de otros años. Es una pena que un espacio clásico como este haya sufrido este serio recorte, pues siempre ha sido uno de los lugares que más ha valorado el fan asiduo del festival, aficionado de media de edad baja que a duras penas podrá ver la mitad de los filsm que querría debido al cada vez más alto precio las entradas.

Sobre otros espacios ubicados en el edificio Miramar, lugar en donde se encuentra ubicado Brigadoon, decir que la exposición de props de Star Wars hacía las delicias de cualquier aficionado a la saga (aunque era demasiado escueta para ser la exposición oficial de la Star Wars Conference), además de que el resguardo que ofrecía la instalación a los fríos y lluvias presentes durante el festival aseguró de nuevo un aceptable número de stands de merchandising presentes, aunque con la vuelta a las fechas originarias que se efectuará el año próximo esperemos que se vuelva a tener la participación en este ámbito que se conseguía antaño.
Entre estas agradecidas presencias cabe mencionar a los incombustibles y omnipresentes Imagen Death (o Gore-X, como gustéis), el retorno de la editorial Círculo Latino, que fue la prometedora sorpresa del año pasado y que, manteniendo el altísimo nivel que ya demostró en la anterior edición, presentó las publicaciones
La Magia del Mito, sobre la mitología presente en la galaxia ideada por Lucas, o Lugares de Ningún Lugar, interesantísimo recorrido por los lugares míticos y fantásticos sobre los que ha ido fabulando el hombre a lo largo de toda su historia.
Y volviendo a los cambios propiciados por el clima pre-invernal falta mencionar la lógica pérdida del entrañable espacio Anima´t a la fresca, punto de encuentro entre los aficionados a la animación, que ya se echó en falta en la edición anterior.

En definitiva, la organización del festival ha conseguido que, aún cuando el precio de las entradas ha aumentado, la afluencia de público sea incluso superior que en otros años, habiendo sesiones literalmente abarrotadas, y eso que este año se ha notado bastante la resaca del puente de de la Purísima, ya que a partir del miércoles hubo un gran bajón de asistencia en las salas, además del hecho de que este año la clausura fue en viernes, lo que ha acortado uno de los días que por tradición atraía a más público, el sábado de clausura.
Aún así, lleno completo en la gala del Fantasma de la Opera, con el público embutido en sus mejores galas, lleno en la gala de clausura, con el pase de Creep, y buena afluencia media en las maratones postreras.

Sobre los invitados de este año, la sensación que ha quedado una vez concluida esta edición es que el "glamour" ha bajado respecto a años anteriores, y eso que se ha contado con la presencia de la bellísima Aitana Sanchez-Gijón, Sarah Michelle Gellar (famosa entre el público adolescente), el sin par Andrew Lloyd Webber y los legendarios John Landis y Joel Schumacher (más el primero que el segundo), aunque desgraciadamente Landis pasó incompresiblemente desapercibido para una prensa que no lleno ni la mitad de la sala, todo lo contrario del abarrotamiento sufrido en la comparecencia a los medios de esa mediocre actriz que es Gellar. Otras presencias interesantes fueron las de Brad Anderson, que sigue demostrando lo bien que se le da el género, Kevin Conran, artífice de SkyCaptain..., y el "coleguita" Guillermo DelToro, que hizo las delicias de sus admiradores en una clase magistral digna del club de la comedia.
La guinda de las presencias la pusieron tres actores de culto, dos de ellos invitados con motivo de la Conference de Star Wars; me estoy refiriendo al mítico Paul Naschy, a Dave Prowse (Darth Vader en la trilogía clásica) y a Jeremy Bulloch (Boba Fett en la trilogía Clásica)

Ya para terminar con nuestro análisis de esta edición del festival de cine fantástico de Sitges solo nos queda comentar la calidad general de los films mostrados.
En primer lugar es destacable el decremento en la oferta mostrada, principal medida tomada por su presidente Ángel Sala después de la muy estresante edición pasada, lo que ha especializado el festival aún más en el fantástico en detrineto de secciones desaparecidas como Gran Angular o Orient Express.
Pues bien, hay que reconocer que dicha oferta ha sido bastante variada, permitiendo mostrar muy diferentes tipos de propuestas, aunque en general se ha echado en falta un poco más de terror puro y duro, ya que esta edición ha estado muy marcada por la sci-fi y los thillers.
Sobre la calidad intrínseca de los films, y como ya se apuntó a lo largo de nuestra cobertura diaria, las secciones paralelas y retrospectivas gozaron de un nivel dispar, programando films que iban desde lo bueno a lo más detestable; y es que uno siempre acaba preguntándose cada año como puede ser que nos hayan colado según que película...
Mención especial para las sorprendentes Primer, Marebito y Rhinoceros Eyes, además del buen sabor de boca que dejaron Stratosphere Girl o Seed of Chucky.
Las películas más esperadas no defraudaron en general, pues tanto Old Boy, Steamboy, The Machinist, Finding Neverland o Howl´s Moving Castle colmaron las espectativas. Toto lo contrario que la versión de Joel Schumacher del musical El Fantasma de la Opera, que dejó frío a muchos aunque haya que reconocer que su solución narrativa es cuando menos arriesgada...
Nadería y bodrios infumables hubo unos cuantos, en general buenas ideas mal llevadas a la pantalla, tales como Les Revenants o Innocence, además de las mediocridades de The Grudge, Malevolence, Calvaire, The Drowning Ghost o November, aunque para vergüenza ajena la de The Dark Side of Our Inner Space, o como colar una autentica basura dentro de un festival con ínfulas de grandeza, en fin, lo que pasa cada año pero esta vez aún peor.
Por cierto, hablando de las retrospectivas, todo un placer reencontrarse con Curse of the Werewolf, The Wicker Man o Godzilla, además de descubrir Valerie and Her Week of Wonders.

En resumen, una edición que se presupone de transición, a la espera de ver como le sienta a la siguiente el retorno a las fechas de octubre, además de anunciarse como la que marcará una reapertura del festival hacía el pueblo.

Por mi parte, aquí acaba mi trabajo en esta edición número XXXVII del festival; espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo y que nos veamos por aquí en la siguiente cita.

Hasta la próxima!!

Javi-Wan

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