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ARSÈNE LUPIN
Conocida su
anterior película, Belphegor: El Fantasma Del Louvre, no esperábamos mucho
del francés Jean-Paul Salomé. Y es que parece que la mayoría de nuevos
directores franceses hayan aprendido en la misma escuela, porque sea cual
sea la temática de sus filmes (acción, terror, comedieta) su estilo es
idéntico. Me refiero a los Salomé, Louis Leterrier, Gérard Krawczyk o
Gérard Pirès, por ejemplo. Cuando ves cinco minutos de cualquiera de estos
films automáticamente sabes que el director es francés, lo notas. Y lo
malo es que esto no es precisamente para bien: comedietas con las que no
te ríes demasiado, terror que no atemoriza, acción con escasa
espectacularidad...
Pero afortunadamente de vez en cuando aparecen de entre ellos algunos
virtuosos como Alexandre Aja, cuya Haute Tension fue de lo mejor de Sitges
2003.
Centrándonos en Arsène Lupin, encontramos que empieza bien: bueno ritmo,
simpática, courrente y cómplice. Esto se mantiene, más o menos, durante
hora y media, que es lo que debería haber durado. Los siguientes y
supérfluos 40 minutos son farragosos y prescindibles, y están allí para
ofrecernos una supuesta gran sorpresa que, una vez más, no sorprende (o,
al menos, estamos ya con tal deseo de que acabe la cinta que nos da igual
lo que ocurra). Estos franceses caen una vez más en su reiterado error.
La historia es la conocida vida de Arsène Lupin, ladrón de guante blanco
encarnado con eficiencia y simpatía por Romain Duris. Se agradece el
rostro de Eva Green en el reparto, y lo completa una Kristin Scott Thomas
hablando en francés e interpretando a un personaje misterioso pero vacuo.
Sergi
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