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CRÓNICA DEL DOMINGO 5
La jornada del domingo comenzó
con una muestra de cortometrajes muy variada, en muchos casos destacando
la pericia en la puesta en escena y en la narración por encima de la
historia contada. A continuación tenéis un breve comentario de todos
ellos:
IRANIAN
CONSERVE
(por Sergi)
Iranian
Conserve guarda en escasos 14 minutos toda la esencia del género del
cortometraje: escasez de medios, efectismo visual llamativo, una
historia breve y perfectamente creíble y un final abierto a la
imaginación del espectador. Se le agradece también que no acuda al
recurso tan sobado últimamente, el giro final, que más que sorprender
acaba cansando al espectador menospreciando el relato que le acaban de
contar.
En este caso, un suceso tan mundano como quedarse encerrado en el
ascensor se convierte, mediante la agradable interpretación femenina y
el granulado en blanco y negro de la cinta, en una pequeña historia
aparentemente intrascendente de amor y complicidad, que nosotros mismos
deberemos concluir.
SARAH JEANNE
(por Sergi)
El
estilo oriental y thai está de moda, y hablar de sus problemas también.
Hasta ahora fueron siempre americanos los que nos narraban sobre el
conflicto de Vietnam y Camboya, pero en este caso se gira la tortilla
con una dosis de venganza incluida.
Sarah Jeanne es una prostituta que ha superado el medio siglo, pero que
oculta hábilmente su edad con un engañoso maquillaje y escasez de
movimientos que puedan ponerla en evidencia. Va siempre a la caza de
clientes americanos, que no conociendo su secreto, sienten sobre ella
cierto sentimiento de dominación que en realidad es opuesta.
Partiendo de una premisa prometedora, el cortometraje se alarga
innecesariamente dejando su rebeldía social para llegar a un final
sorprendente a la vez que tardío. Una lástima.
THE MAGICAL WASHMACHINE
(por Sergi)
Felicidad
que sale por los poros, flores, colores vivos y personajes tontos que se
sienten bien. ¿El último anuncio de EVAX de Isabel Coixet? No, es The
Magical Washmachine.
La protagonista es una joven a quien le encanta ir a la lavandería y
contemplar el centrifugado. Pero un día se encontrará con algo
inesperado: una lavadora mágica.
Reconozcamos que el corto cae simpático, destila optimismo y eso se
encomienda. Incluso los personajes malos terminan integrándose en la ola
de felicidad cómica que conforma el carácter del corto. Pero aquí
empieza lo malo, y es que acaba abusando del supuesto carácter 'cool' de
la puesta en escena para que en realidad nos quedemos con una historia
vacía.
Mucha y buena forma, pero sin fondo.
NEPAL
(por Sergi)
¡Un
cortometraje del director de OldBoy! Las pupilas se dilatan, la emoción
de las legiones de nuevos fans del cine asiático se percibe en el
ambiente...
Empieza la proyección y nos encontramos con un estilo feísta
monocromático que muestra cómo varias mujeres se presentan, negando ser
la que el entrevistador busca. La última sí lo es, y pasa a contarnos
cómo llegó allí.
Parecerá una tontería, pero por lo visto ser nepalí en Corea hace unos
años no era nada fácil. Peor si eres amnésica y algo autista. Tiene
tintes de comedia, ¿no? Pues para Park Chan-Wook se acerca más al drama,
que aunque curioso, sufre de nuestra carencia de interés que se habría
podido remediar.
RESPIRE
(por Javi-Wan)
Podremos
desconocer la situación social del Taiwán actual, pero desde luego
sabemos que opina de ello Wi Ding Ho, quien con Respire aprovecha el
pánico creado por la epidemia de neumonía (SARS) para hacer una
demoledora fábula sobre la represión y las ansias de liberarse, todo
ello con el sexo como fuerza primigenia motivadora de cambios.
La historia nos sumerge en un
mundo atemporal, contaminado por un virus tan letal que para sobrevivir
se ha de llevar máscarilla a todas horas. Bajo ese contexto, una mujer
enferma compartirá con su pareja sus últimas horas de vida.
Con un diseño de producción
soberbio, una fotografía cuidadísima y un pulso endiablado, Respire es a
todas luces una obra maestra del género, una muestra indiscutible de
narrativa moderna que ningún cinéfilo debería perderse.
Una vez concluida la muestra de cortometrajes se
dio paso a la última jornada de la sección oficial, que mantuvo el gran
nivel alcanzado en los días anteriores e incluso lo supero, siendo a
nuestro juicio el día que más equilibrada estuvo la programación.
A continuación tenéis las críticas de esas películas.
PEACOCK
(por Javi-Wan)
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Que mejor excusa que aprovechar
una reunión familiar para explicar la ya lejana infancia y adolescencia
de tres hermanos, de paso construyendo una bella metáfora sobre el
pasado más inmediato de China, aún conjugado en presente en las
poblaciones alejadas de los núcleos urbanos, en los que desde hace poco
se juega al capitalismo internacional.
Peacock
es la historia de tres hermanos en la China inmediatamente posterior a
la Revolución Cultural, uno de los momentos más duros de la historia del
país. Bajo esa premisa, Gu Changwei construye un relato costumbrista
anclado a tierra, en donde la vida de los protagonistas, contada cada
una por separado, nos sirve para respirar lo que sería vivir la realidad
rural de su país en la década de los 70, en donde estos no tienen más
mirada hacia el futuro que el intentar procurarse los alimentos de cada
día e intentar descubrir, a base de tropiezos y caídas, su propio e
incierto porvenir .
En ese sentido, Peacock
consigue con creces lo que se propone, sin importarle mostrar las
miserias, esperanzas y bondades de cada personaje despojadas de falso
dramatismo. Esta obra es cruda, cruel e injusta con sus personajes, como
la vida misma, sin reservarse en la manga pequeños éxitos o superaciones
personales que rediman los errores del pasado.
Como
no podía ser de otro modo en una historia de este tipo, la fuerza del
relato reside en las matizadas actuaciones de los protagonistas,
dirigidos todos ellos con mano de hierro por parte del director.
Changwei se recrea hasta el límite en la exposición de algunas
situaciones, sin perder nunca el ritmo, intentando con ello que
los sucesos fluyan y sigan su cauce sin que se perciba el punto de vista
del narrador. Ese es su mayor logro, la naturalidad con que el
espectador percibe la historia, dejándole desarmado ante los pasajes más
duros del relato.
Sin lugar a dudas es una obra
de muy grata visión.
Su larga duración solo se percibe en los últimos
compases del film, aunque por fortuna estos nos guardan un bellísimo
final de fuerte carga conceptual, que apuntala la pretensión metafórica
apuntada en lo inicios de este artículo.
Afortunado aquél que en invierno vea desplegadas las alas del pavo real.
BROTHERS
(por Javi-Wan)
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Esta
película taiwanesa narra la historia de dos hermanos bien diferentes.
Wenzi, el mayor, es un chico intelectual y talentoso contemplado por
todos como un hombre de futuro. Liangzi, el hermano pequeño, es el líder
de una banda de gamberros con los que se pasa todo el día en la calle.
Wenzi cree que está por encima de su hermano y allegados, por lo que
aspira a una vida diferente lejos del hogar. Liangzi solo pretende
trabajar, así que se pasa el día defendiendo a los suyos de las burlas y
agresiones de otros, en especial a su hermano.Wenzi tiene una sola
atadura en su pueblo, su novia. Liangzi tiene una atadura secreta, la
novia de Wenzi.
Así podrían resumirse los
primeros compases de Brothers, película dirigida por Zeng Nianping en la
que el espectador tarda en descubrir cuales son sus intenciones reales.
De hecho, hasta bien entrada la trama no se percibe el intenso drama que
encierra, lo que constituye una gran sorpresa para el es pectador,
ya que poco puede intuirlo en unos comienzos muy livianos en situaciones
y ciertamente confusos en propósitos. Esa dilatada presentación de
personajes está provista de un muy personal sentido del humor, lo que
hace que a priori parezca un relato costumbrista de amable retrato,
aunque poco a poco acaba derivando en una trágica historia de amor
reprimido y secretos inconfesables, algo sobrecargada de sentimentalismo
en su recta final pero llena de compasión y empatía hacia sus
personajes.
Nianping se centra en contar
esta historia sin más pretensiones que hacerla creíble y emocionante a
los ojos del espectador. Ciertamente lo consigue, gracias a una
narración sencilla y honesta, despojada de artificios autorales. Aún así
se le puede achacar que la historia se atasca un poco en su recta final,
e n
gran parte debido a que el argumento pretende exacerbar el drama con un
par de giros algo forzados, aunque finalmente se sale con la suya y
consigue acabar la historia de manera suave y coherente.
Brothers es una película de
actores, y en ellos recae todo el protagonismo de la puesta en escena.
Puede que ninguno destaque por su papel, pero en conjunto la solidez del
reparto es absoluta y consigue hacer creíbles unos personajes que, a
cada nueva vuelta de tuerca del argumento, bien podrían haberse
convertido en títeres de una telenovela.
En definitiva, esta modesta
producción, rodada en video de alta resolución, ofrece una historia
emocionante y muy fácil de seguir, sin complicaciones narrativas,
dándonos la oportunidad de degustar bajo un prisma taiwanés un drama que
nos puede resultar muy cercano.
CANNARY
(por Annia)
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¿Qué película escoger para que
los espectadores se despidan del Hannya con buen sabor de boca y algo en
lo que pensar? En este caso, se escogió Canary (Kanaria en versión
original): película japonesa, valiente, crítica y grave.
Akihiko Shiota es el guionista y director de la película, que aborda un
tema que se mantiene en la línea de su propia cinematografía y del
panorama que le envuelve.
Canary
explica el periplo de un joven de 12 años, ex miembro de la secta
Nirvana, en busca de su hermana, que está bajo la custodia de su abuelo.
El viaje de Koichi empieza cuando se escapa del centro de
desintoxicación en el que se encuentra. Por el camino, se nos presentan
pinceladas (sin frivolidad, pero sin una excesiva profundidad) del Japón
actual. El personaje más destacado después de Koichi es la joven amiga
del fugitivo, Yuki, de la misma edad. Lo que les diferencia es que ella
se mueve en el mundo material mientras Koichi sigue aferrado a la
experiencia espiritual.
La película es valiente porque conecta con la realidad: el hecho
inspirador de la película, que no se esconde, es el ataque con gas Sarin
que el grupo religioso Aum Shinrikyo perpetró en el metro de Tokio en
1995. Shiota aprovecha lo apocalíptico de la noticia no para valorar o
juzgar en concreto a las sectas, sino para proponer la experiencia
concreta de la infancia frente a la violencia de la s ecta
y frente a la violencia del mundo exterior. Si los protagonistas son
niños (aunque en el umbral de la adolescencia) no es para huir de los
juicios directos. Valiente, por supuesto, es un adjetivo colocado desde
occidente, porque Canary no es la primera película japonesa que aborda
el tema de las sectas pseudo-terroristas (Distance, de Kore-eda; A y A2,
documentales de Mori) ni el primer trabajo de Shiota en el que se toma a
los niños como protagonistas (Don’t look back, de 1999).
El film es crítico, aunque es preciso llegar al final de la película
para descubrir qué nos quiere decir el director. El desarrollo de la
película es casi costumbrista y hay pocos golpes de efecto. No hacen
falta porque la violencia está presente, de manera implícita, en toda la
película: empieza en el silencio y el rostro impasible (suponemos que
pretendidamente) del protagonista, y se hace evidente en algunas de las
escenas que muestran la vida en la comunidad de Nirvana.
La reflexión (como tal, en bandeja) llega en los últimos minutos y es
contundente, porque surge de la evolución de los personajes, no ha
estado ahí siempre. Y viene a denunciar el desamparo de la infancia, que
es el mismo desamparo de los adultos. Además, es hermosa, porque
visualmente entra de puntillas y con acierto en lo simbólico.
Puede que en Canary haya también elementos hiperbólicos: niños en exceso
adultos, adultos en exceso perversos. Pero para valorar el realismo de
la película, habrá que coger un avión.
Y con la crítica de Cannary llegamos al
final del reportaje de este Hannya'06. Solo nos queda reconocer de nuevo
el buen hacer de los organizadores, pues consiguieron una programación
muy equilibrada, llena de calidad y diversidad. También destacar el
hecho de que supieran promocionar el evento como este se merecía, con
una repercusión en los medios y unos diseños de cartel notables. Por
último, aplaudir la habilitación de una sala de proyecciones que muchos
festivales ya querrían para sí en cuanto a climatización y calidad de
imagen y audio. Mis más sinceras felicitaciones para todos los
responsables del festival.
El año que viene procuraremos no perdérnoslo. Vosotros tampoco
deberíais!
Javi-Wan
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