|

Del 27
de abril al 6 de mayo
de 2007
SUMMER PALACE: EL CINE CHINO ROMPE BARRERAS
Cannes 2006. Día tras
día, se suceden las más aclamadas películas del momento. Babel. El
laberinto del fauno. Volver. La fastuosidad y el lujo invaden la ciudad
italiana. Las estrellas acuden en masa, presentando sus últimos
proyectos. Y sin embargo, entre Almodóvar, del Toro, Iñárritu, Loach;
entre Brad Pitt, Kate Blanchett, Maribel Verdú, Sergi López, Penélope
Cruz y demás, se abre camino una pequeña película, que quizá jamás
llegue a los cines comerciales, que posiblemente sea enterrada muy
pronto en el olvido, pero cuya presencia en el festival es una gran
victoria de la libertad de expresión, una muestra del poder del cine
para luchar contra la opresión, contra la dictadura que todavía frena (y
de qué manera) la progresión del séptimo arte en un país con tanto
potencial como es China.
La película en cuestión, dirigida por Ye Lou, se titula “Summer Palace”,
y se ha convertido en una de las más esperadas, no por su calidad (tema
que se tratará más adelante) sino por haber sido prohibida en China, y
ser proyectada en Cannes sin el permiso del gobierno. Parece mentira que
haya censura en el cine hoy en día, pero así es. Y es que el director,
está expuesto, por su temeridad a no poder participar en ningún proyecto
durante cinco años. ¿Y por qué? ¿Qué hay en esa película que sea tan
trasgresor, una amenaza tan grande para el gobierno chino? Nada, de
hecho. La realidad es que la misma censura ha actuado como elemento de
promoción, pues la película no hubiera tenido apenas repercusión
mediática si no hubiera sido prohibida. Los temas de controversia,
alguna escena de sexo y las protestas estudiantiles de 1989, que
terminaron en masacre. Nada más duro de lo que mil películas nos han
mostrado ya. Además, no es siquiera una buena película. Un análisis
detallado de la misma no la dejaría en muy buen lugar, pero gracias a la
actuación de la censura, esto ya da igual. Qué manera más tonta de
tirarse piedras sobre su propio tejado. Al final, claro, la sala llena,
gente ansiosa por probar el fruto prohibido, qué será, qué indecencia
ocultará esta película. Y al final, decepción.
La película llegó al Baff con su inseparable cartel de polémica, y por
eso cosechó cierto éxito. La gente acudía, igual que en Cannes, por
curiosidad. Sin embargo, su interés cinematográfico es más bien poco,
pues no es más que un símbolo, el símbolo del intento de unos pocos
cineastas por romper los grilletes que les impiden expresarse con
libertad. Por eso debe ser alabada.
El cine chino poco a poco se va abriendo camino. Sobre todo gracias a su
participación en estos certámenes, pero también con películas
taquilleras, desde “Kung Fu-Sion” hasta “Héroe”. Se abre paso la
denominada “sexta generación”, directores underground que consiguen
esquivar, cada vez más, la censura. Con ideas atrevidas, con historias
originales y, sobretodo, con mucha más valentía que los directores de
occidente, se están haciendo, por méritos propios, con un hueco cada vez
mayor, tanto en los certámenes como en las carteleras. Esperemos que
esta expansión signifique algún día una competencia seria para las
producciones (sobre todo americanas) con mayor presupuesto, y que esto
repercuta en un incremento de la calidad de las cintas. ¿Será así? De
momento, sólo se puede alabar su gran valentía, esperemos que pronto se
pueda alabar también su enorme calidad.
Jordi de la Torre Lara
VOLVER A
PRINCIPAL
Copyright © AVED |