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Del 27
de abril al 6 de mayo
de 2007
MARTES 1 DE MAYO.
“Todo problema tiene su solución, por duro que sea el camino…”
TO GET TO HEAVEN FIRST YOU HAVE TO
DIE
(BIHISHT FAQAT BAROI MURDAGON)
Tadjikistán, 2006, 35 mm, 93'
Director: DJAMSHED USMONOV, Guión: Djamshed Usmonov, Producción: Marie
Masmonteil, Denis Carot.
Intérpretes: Khurched Golibekov, Dinara Droukarova, Maruf Pulodzoda.
Sección: AS
La última obra del director
Djamshed Usmonov retrata el paso a la madurez de Kamal a través de su
propia odisea.

 El argumento arranca de manera original, con un chico que viaja a la
ciudad en busca de una respuesta a su incapacidad para tener relaciones
sexuales. Ya en la ciudad, se dedica a buscar ese algo que necesita
persiguiendo instintivamente, cual psicópata, a diferentes mujeres. A
partir de ese momento la magia se rompe y nos introducimos en una
película americana de gangsters; de hecho, las coincidencias con Out
of sight (Steven Soderbergh, 1998) son imperdonables.
Un toque de humor curioso ocurre cuando se menciona en el film al Dr.
Usmonov y éste defiende que fornicar cura todos los males. Una frase que
da que pensar, sin duda, acerca del propósito del director.
Lo que más llama la atención es el uso de los blancos y negros así como
de contraluces colocados con gran mimo. La luz es intensa pero pálida,
lo cual crea una percepción triste de la escena, diferenciándose
sobremanera de filmes vistos hasta el momento en el festival, en los que
la luz amarilla reinaba por completo. El estilo, pues, es tan diferente
como su procedencia.
Recapitulando, la primera parte de To Get to Heaven (…) es la más
interesante, ya que se muestra al protagonista casi como un antihéroe,
rodeándose de situaciones patéticas que, en su afán de conseguir su
objetivo, nos transportan a un mundo mágico cual príncipe de una fábula
en busca del zapato que ajuste.
SWAY (YURERU) | Japón, 2006, 35 mm, 119 min.
Director: MIWA HISHIKAWA, Guión: Miwa Nishikawa, Producción: TV Man
Union.
Intérpretes: Joe Odagiri, Teruyuki Kagawa, Masato Ibu, Hirofumi Arai,
Yoko Maki.
Sección: AS
Como su propio nombre indica,
Sway es un vaivén constante.
No es la primera vez que nos encontramos con este tipo de suspense en el
cine japonés, pues comparte características habituales tales como el
ritmo pausado o los planos detalle como telón de fondo a conversaciones.
En el caso que nos aguarda, todo lo anterior está al servicio de una
trama que roza el thriller psicológico.
La historia nos acerca a la vida de Takeru. Tras varios años viviendo en
la ciudad, Takeru vuelve al hogar a raíz del fallecimiento de su madre.
Durante su estancia fallece una amiga de juventud y su hermano, Minoru,
se autoinculpa de los hechos. A partir de ese momento se sucede un largo
juicio para determinar lo que ocurrió, que culmina con el encierro del
hermano debido al testimonio del protagonista. Al cumplir la pena,
Takeru va al encuentro de Minoru para volver con él a su hogar.
Al abandonar el pueblo y convertirse en un cosmopolita engreído y
sabelotodo, el protagonista perdió contacto con las raíces, con la
inocencia, con la honradez, con la familia en pro de la civilización. Su
forma de ver el mundo es suspicaz y retorcida.
Por ello, acaba por
pensar, e incluso recrea en su mente, que su hermano es culpable. Tras
años cargando con la culpa de haber causado ese sufrimiento a su propio
hermano, su recuerdo cambia repentinamente, indultándolo. Finalmente, se
decide por llevar la paz a su corazón y decide recuperar todo lo que
perdió.
La simbología es clara. La modernidad puede hundir a la tradición; sin
embargo, es inevitable volver a ella ya que es parte de uno mismo.
La idea que se extrae del film es que los recuerdos son tan volubles
como los sentimientos y, dependiendo de éstos, la percepción se modifica
irremediablemente.
DOG DAYS DREAM (HAYABUSA) | Japón, 2005, MINI DV, 73 min.
Director: ICHII MASAHIDE, Guión: Ichii Masahide, Producción: Koizumi
Fumika.
Intérpretes: Nakamura Kuniaki, Moriya Ayako.
Sección: D-CINEMA
Para acabar con la selección de
hoy tenemos una película de la sección D-Cinema.
Esta irreverente y divertida obra digital es la gran sorpresa del
festival. Demuestra que, con un argumento original y talento tras las
cámaras, puedes ofrecer un producto tan prometedor como la mayor de las
producciones.
La historia transcurre durante una ola de calor y nos muestra el hogar
de un rematado perdedor y su desgraciada mujer. Son una pareja joven,
con muy
poco dinero, que ansían con comprarse un aparato de aire
acondicionado. Poco a poco el ambiente irá haciéndose cada vez más
insoportable, debido a la inmadurez del esposo, un chico con buenas
intenciones pero algo vago. Su compañera acabará hartándose y se
abandonará a la desidia hasta que éste reaccione.
Casi todo “El Sueño de un Día de Perros”, se desarrolla en el
interior de la casa de los personajes principales, una minúscula
habitación en la que duermen y comen. Un ambiente que cada vez se hace
más agobiante, sensación reforzada por una fotografía oscura que se
centra en el chico, el principal causante y participe de todas las penas
de la pareja.
El tono jovial en el que se desarrolla la historia es cercano al anime,
sobre todo por lo exagerado de algunas escenas y la falta de la
ceremoniosidad que, en otras historias, suele caracterizar al
tradicional pueblo japonés. Para hacerse una idea, la primera secuencia
muestra al protagonista saliendo urgentemente de su camioneta para
defecar en un descampado.
En definitiva, este es un film con el que la risa no cesa y que, gracias
a su frescura, se convierte en un entretenimiento estupendo sin más
pretensiones.
S.G. Palacios
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